Yo no era Lilit

—Fue alta traición.— Te escucho susurrarme como una voz en off, como un fantasma. Te me apareces en noches aleatorias. Y para mí no es sorpresa, pero a mí no me asustas, porque somos lo mismo. No sé si lo notas, no sé si dos gotas, pero sí dos cascadas.

Vendrás, lo sé. Vendrás a señalarme dónde estuve mal. Vendrás de varias formas, y en todas con una soga, y querrás que me arrodille, y luego pedirás que me cuelgue, exigirás mi cabeza, y traerás la culpa inquisidora y erudita.

Vendrás con la retórica y la metáfora retorcida hasta la lágrima. Jugarás todo al rojo sangre, porque el negro está ocupado por tu corazón y el mío. Y tú dirás: ¿¡qué corazón!? Y yo te daré la razón, porque solo entonces la tendrás; no tenemos.

Vendrás así o no vendrás, y si vienes de otro modo será otra mentira más. A mí no me puedes engañar.

Me pregunto, ¿qué era estar viva? Estar viva eran los instantes de lucidez que ya no tengo. Estar viva era una canción que ya no suena. Estar viva eran los gritos, el placer de la carne. Estar viva era la palabra que llegaba sola, justo así, ¿sabes lo que te digo? Cuando en un orden preciso parece que traen paz por un rato y bailan hasta que canta el gallo.

Tú crees que lo que hiciste no fue para tanto. Te ocupaste bien de minimizar el impacto de lo que supusiste. Te ocupaste bien de limpiarlo todo antes de irte. ¿La escena?, de cine. Pero no funcionó. No hay canción que me cure, ni palabra maga que me salve. No hay adaptación ni interpretación posible para este papel que me encomiendo en tu escenario. Por eso no pretendo hacer lo mismo. No voy a pedirte perdón. Se cerró el telón.

Por aquí no ha cambiado nada, pero solo ya no se tilda. Solo no necesita diferenciarse.

Después de todo yo querría decirte una cosa más: tras cualquier disparo, es absurdo no calcular bien el verdadero peligro que entraña una bala perdida, es absurdo perder de vista a los supervivientes… y yo desde entonces voy con los “malos malísimos”, desde que fui buena y me disparaste.

En apariencia sigo siendo una persona normal, pero en esencia me convertí en descendencia de una hiena o una Sirena, en sus formas menos amigables. Y yo no era así. Yo no era Lilit. No quebraba imperios de un plumazo, ni tenía un gran conocimiento en estrategia Napoleónica. No urdía planes donde implicar el caos. No planeaba la rebelión. No tenía altos conocimientos en cinismo político. Los pájaros antes eran aves a las que alimentar, patos o palomas o cuervos, pero pájaros. Ahora traen mensajes cifrados. Y yo no era así. Yo antes no descifraba lenguajes antiguos. No me creía Helena de Troya. Yo antes dormía mejor. Yo antes estaba dormida.

Y si allí no he vuelto, es porque en el mundo de los muertos solo honramos a los vivos: no a ti.

Desde que tú te convertiste en piedra, yo en papel.

Y papel gana a piedra. Pero pierde también.

¿Qué otra tijera afilarás?

2 respuestas a “Yo no era Lilit

  1. Reblogueó esto en AGA | IMECU – Growth Hackingy comentado:

    —Fue alta traición.— /Vendrás, lo sé—.\Vendrás con la retórica y la metáfora retorcida hasta la lágrima__|No hay canción que me cure, ni palabra maga que me salve—. ` En apariencia sigo siendo una persona normal, pero en esencia me convertí en descendencia de una hiena o una Sirena’-Desde que tú te convertiste en piedra, yo en papel—. ^¿Qué otra tijera afilarás? Nic Celón

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